La montaña rusa de la motivación
- Paula Núñez

- Mar 18
- 2 min read
Entrenar no siempre es fácil. Hay días en los que sentimos energía de sobra y otros en los que cuesta incluso ponerse los tenis. Es normal que la motivación suba y baje, porque forma parte del proceso. Reconocer que estas etapas existen nos ayuda a no frustrarnos y a entender que no estamos solos en esa experiencia.

Etapas normales del proceso
Al inicio, la emoción suele ser alta: empezamos con ganas y entusiasmo. Luego llega la etapa en la que el esfuerzo se siente más pesado y aparecen las dudas. Finalmente, con constancia, se alcanza un punto en el que entrenar se convierte en un hábito.
Saber que estas fases son naturales nos permite aceptar los altibajos sin abandonar.
La importancia de la constancia
La motivación es como una chispa, pero lo que realmente mantiene el fuego encendido es la disciplina.
Aunque no siempre tengamos ganas, cumplir con pequeños compromisos diarios nos acerca a nuestras metas. A veces basta con recordarnos que entrenar no es solo para el cuerpo, también es para la mente.
La comunidad como soporte
Entrenar acompañado puede marcar la diferencia. Un grupo de amigos, un gimnasio con buen ambiente o incluso comunidades en línea pueden ayudarnos a sentirnos respaldados.
Compartir logros, retos y consejos crea un círculo de apoyo que nos impulsa en los momentos en que la motivación personal flaquea.
Celebrar los avances
No importa si el progreso es grande o pequeño, cada paso cuenta. Reconocer nuestros logros, como correr un poco más o levantar un poco más de peso, nos da energía para seguir adelante.
Celebrar estas victorias nos recuerda que el esfuerzo vale la pena y que estamos avanzando.
Un compromiso con uno mismo
Mantener la motivación no significa nunca tener días difíciles, sino aprender a atravesarlos. Con paciencia, apoyo de la comunidad y la certeza de que cada entrenamiento nos acerca a una mejor versión de nosotros mismos, el camino se vuelve más llevadero. Al final, entrenar es un regalo que nos damos, y mantenerlo depende de nuestra decisión de seguir, incluso cuando cuesta.
Al final, la motivación no es algo que aparece todos los días, es algo que se construye con cada entrenamiento.
Habrá días fáciles y otros en los que costará más dar el primer paso, pero lo importante es recordar por qué empezaste.
Cada sesión suma, cada esfuerzo cuenta y cada pequeño avance es parte del proceso. Mantenerse en movimiento, incluso cuando la motivación baja, es lo que transforma el entrenamiento en un hábito que termina impactando positivamente en todas las áreas de la vida.
Fabian Madriz
Coach Gold's Gym Guayabos




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